miércoles, 29 de julio de 2015

Resurrección

Una mujer transporta víveres en una zona rural a las afueras de Kinshasa. La carencia de medios de transporte obliga a los habitantes de zonas rurales a recorrer largas distancias con pesadas cargas.

Lo bueno de la vida es que se puede resucitar todas las veces que quieras, tantas como tu cuerpo permita, tantas como la capacidad de la mente para renovarse. 

Ayer mientas recorríamos Kinshasa corriendo pensaba en que siempre que haya ganas de mejorar se puede conseguir todo, incluso cuando la situación te puede, te vence, te desanima, te cambia o al menos intenta hacerlo. 

Al principio del recorrido, cuando apenas llevábamos 15 minutos, al lado nuestro pasó un convoy con dos Hummers, esos coches americanos feos y caros que suelen pertenecer a gente con muy poco cerebro y que recuerdan a esas limusinas horteras que recorren las capitales del mundo con gente borracha dentro. Los coches iban escoltados por dos patrulleras repletas de soldados congoleños, dos pick ups con hombres armados tanto en el interior como en la parte trasera. Me contaron que era un General del ejército congoleño, con muchos privilegios, con privilegios que ni siquiera soldados de su mismo rango poseen. Aquello me hizo pensar que este país no tiene remedio, que es imposible luchar contra esa marea de despropósitos, contra esa falta de ética, de principios. Creo que solo a un estúpido se le ocurriría pasear derrochando tanta ostentación y arrogancia por una ciudad que cuando la recorres a pie y observas, hueles, escuchas comprendes la situación de extrema pobreza que en algunos casos hay en Kinshasa. Cinco minutos más tarde el poco espacio que me quedaba con esperanza, que no era mucho, se cubrió de pesimismo. Seguíamos en nuestra ruta, corriendo, cuando pasamos junto a la casa del mismo General. Soldados del ejército congoleño armados vigilaban la puerta. Aquello me hizo detestar por completo las altas esferas de este país, la sola idea de utilizar recursos públicos para fines privados y hacerlo tan descaradamente me repugnó. Soy consciente de que eso se hace hasta en las mejores democracias, el problema es que aquí ni siquiera se molestan en esconderlo. 

Esa primera parte del trayecto me llenó de desesperanza al comprobar que este país necesita de un enorme esfuerzo para intentar cambiar las cosas y no estoy seguro de que haya personas suficientes con ganas de empeñar su vida en ello.

Lo bueno es que la vida siempre te da oportunidades y lo hace con relativa facilidad, solo es necesario saber donde se encuentran e identificarlas.

Después de haber recorrido tres cuartas partes de trayecto y cuando justo íbamos pasando por una base militar, un soldado salió a la carretera, pitó con un silbato y Kinshasa se paró. No entendía qué pasaba, tenía que pararme yo también puesto que todo el mundo dejó de moverse. Coches, peatones. La ruidosa Kinshasa enmudeció. Pasó de ser un caos frenético a una ciudad tranquila y respetuosa. El motivo era que cuando el soldado tocó el silbato se empezaba a izar la bandera de la República Democrática del Congo dentro de la base militar y aquel simple gesto me fascinó, porque una bandera había conseguido algo que pensé que jamás vería con mis ojos. Los coches esperaban pacientemente y nadie hizo la más mínima señal de protesta. De repente todo se ordenó, el tráfico parado, en fila de a uno. Los vendedores ambulantes callaron y lo único que se escuchaba era el chasquido del carbón en esos pequeños braseros que los congoleños utilizan para cocinar.

El motivo de mi resurrección o de la resurrección de mi esperanza en que la situación en el país podría cambiar fue que solo hay que encontrar un símbolo, algo en lo que la gente crea, alguien en quien poder confiar para que luche contra toda esa injusticia, alguien que entienda que la única manera de sentirse orgulloso de representar a este país sea cuando las condiciones de vida de la población mejoren. Es necesaria una educación constructiva, es necesario que los implicados en la construcción del Estado sean personas coherentes, comprometidas, conocedores de la realidad.
Llegué a casa con sed, pero también pensando que es posible, solo es necesario convencer a los más desfavorecidos de que no está bien que un soldado muestre lo rico que es cuando la mayoría de la población pasa hambre. Convenciendo a la mayoría se puede acabar con esa minoría abusadora y desleal. 

jueves, 23 de julio de 2015

Kenge o como el ser humano es despojado de toda dignidad

Uno de los reclusos en la prisión de Kenge. El hecho de que alguien les prestara atención les hizo sentir que eran tratados como seres humanos de nuevo. Todos esperaban impacientes a ser retratados y ver su aspecto en la pantalla de la cámara. 

La complejidad de la República Democrática del Congo (RDC) reside en diferentes aspectos que hacen muy difícil su desarrollo social y económico. La RDC es un país inmenso, en extensión ocupa el mismo espacio que todo el oeste de Europa lo que hace muy difícil que el Gobierno pueda controlar desde Kinshasa lo que ocurre en el norte, en el este o en el sur del país. El país hace frontera con República del Congo al oeste, República Centroafricana y Sudán del Sur al norte, Uganda, Ruanda, Burundi y Tanzania al este, Zambia y Angola al sur.
La realidad es que las fronteras en África se trazaron en Europa sin tener en cuenta que esa división separó poblaciones y generó conflictos que todavía hoy siguen sin resolverse.

La complejidad de la RDC no solo reside en el este, donde diferentes grupos armados luchan por hacerse con el control de los recursos naturales. Corrupción, falta de infraestructuras e incluso la creencia en poderes sobrenaturales convierte la realidad congoleña en un entramado de dificultades y obstáculos para el desarrollo del país.

Para entender cómo la corrupción sigue siendo uno de los puntos negros que impiden el desarrollo del país basta con hacer un pequeño viaje a la provincia de Bandundu, al este de Kinshasa. La capital se conecta con Bandundu a través de una carretera en más o menos buen estado y desde la que se puede admirar el paisaje africano. La frontera entre las dos provincias la separa una barrera, que es levantada por un policía manualmente previo pago de un peaje, mientras su compañero, sentado a la sombra con su AK-47 en el hombro y las Rayban observa el proceso. Se supone que el dinero del peaje va a parar a las arcas del Estado aunque es muy difícil asegurarlo.
Después de haber pasado esta primera barrera se encuentra lo que parece un control aduanero dónde estás obligado a pararte. Hay varios oficiales de Policía aunque la persona que se dirige a nosotros va de paisano. Releen nuestra autorización hasta cinco veces pero no encuentra ninguna irregularidad así que la conversación cambia a las pésimas condiciones en las que se encuentran. Al final acordamos que 3000 Francos Congoleños es lo más justo para todos y nos dejan pasar. Ver a un blanco en Kinshasa hace que los precios aumenten, verlo en lugares como Bandundu provoca curiosidad y aumenta la dificultad de superar estos rutinarios procesos, mucho más simples para los congoleños.

El objetivo de la visita a Bandundu es conocer el sistema judicial en Provincias, las dificultades que enfrenta y cómo se puede ayudar a mejorarlo para que todos los ciudadanos congoleños puedan tener acceso a un proceso judicial justo.
La construcción del Estado en la RDC enfrenta múltiples frentes y enormes desafíos. La justicia es uno de ellos, no por falta de ganas sino por la complejidad de aplicar la ley ante casos inverosímiles. Durante una de las entrevistas, uno de los jueces nos comenta su incapacidad ante un caso en particular. En Kenge, una localidad a unos 300 kilómetros de Kinshasa hay cinco personas acusadas de tener los poderes de crear un rayo que ha matado a otras personas. El juez asegura que la ley no contempla este tipo de situaciones donde alguien acude al juzgado a denunciar a otra persona por haber matado a otra a través de un rayo. Su decisión fue dejar en manos del Chief de la localidad, que es la máxima autoridad, la decisión de acusarlos o no. El desenlace no se sabe todavía porque el proceso de acusación sigue abierto.
El problema no reside en la incapacidad del juez para afrontar la situación, el problema se encuentra en que hasta el propio juez tiene las mismas creencias y supersticiones que el resto de la ciudadanía lo que convierte en muy difícil el desarrollo y la aplicación de un proceso judicial justo.

Es en Kenge donde tenemos acceso a la prisión local. Es aquí donde la dignidad humana ha sido pisoteada hasta hacerla desaparecer. La cárcel fue construida para albergar 35 personas, en la actualidad hay 74. Mujeres, hombres e incluso niños comparten patio, duchas y retrete. Las condiciones nefastas de todo esto convierten a los presos no solo en víctimas de su propio delito, además son considerados un despojo del que el Estado congoleño no se hace cargo.
Las 6 mujeres de la prisión comparten celda, una habitación sin apenas ventilación con cartones en el suelo que hacen de cama y mosquiteros roídos donde las presas cuelgan la ropa. La cárcel dispone de dos retretes, dos agujeros en el suelo en medio del patio que desprende un olor insoportable, es un pequeño cuarto sin puerta donde los 74 reclusos tienen que hacer sus necesidades. El resto de los reclusos se reparten en tres celdas, más de veinte en cada una.
El director de la prisión afirma que lleva 7 años sin cobrar, a la pregunta de por qué sigue yendo a trabajar responde que en caso de que deje de hacerlo será perseguido por las autoridades. El Estado no suministra ningún servicio a la prisión, ni siquiera comida. La malnutrición es visible en algunos presos. Su único medio de subsistencia es la caridad de los vecinos y de los propios funcionarios.
Aunque el director de la prisión afirma que no hay ningún menor en la prisión, la realidad es muy distinta dentro. Uno de los presos comenta que lleva un año ahí dentro y que acaba de cumplir 18. Una niña que no debe superar los dos años descansa en los brazos de su madre cumpliendo una condena por un delito que no ha cometido.


La RDC tiene un largo camino por recorrer. Como bien afirma uno de los jueces entrevistados “el sistema arrastra un constipado severo”. 

La cocina en la que los presos tienen que prepararse la comida. Kenge. RDC.

74 reclusos comparten tres duchas. Kenge. RDC.

Durante el día, los reclusos pasan las horas en el patio de la prisión. Kenge. RDC. 

Uno de los presos explica la condena que ha recibido de la que ya lleva cumplidos un año. Kenge. RDC.


Llevaba una gorra, se la quitó, se colocó el pelo y sonrió. Kenge. RDC

Preguntaron si podían hacerse la foto juntos. Comentaron que eran muy amigos. Kenge. RDC.

En la RDC a los policías les encanta usar las gafas de aviador. Es como si formara parte del uniforme. Un funcionario de la prisión accede a ser retratado. Kenge. RDC.

jueves, 16 de julio de 2015

Ngaba

Es en esta generación de congoleños donde hay que trabajar para cambiar la República Democrática del Congo. Esta foto fue tomada por uno de los niños de un orfanato en Ngaba a uno de sus compañeros. 
Decía Kapuscinski que en África el hombre controla el tiempo y no al revés como en Europa. En Londres y en todas las ciudades occidentalizadas del mundo el reloj marca nuestra vida, dependemos de él. Viajar por la República Democrática del Congo (RDC) te traslada en el tiempo, te transporta hacia atrás, hacia el principio de nuestro desarrollo. Adentrarte en el país fascina y muchas veces conmueve. Fascina la belleza de África, de sus llanuras, sus ríos, sus atardeceres rojos, sus gentes. Conmueve el aislamiento, la vida en comunidad el poder del ahora.

La miseria de la RDC no se muestra en hambruna, hay escasez pero no es crítica. La miseria de la RDC son las condiciones en las que una inmensa mayoría de la población vive. En la cadena que sigue a continuación se entiende por qué la esperanza de vida en Kinshasa es de 45 años. Ngaba es una de las zonas más pobres de la ciudad. Ngaba tiene lo que los británicos denominan High Street desde donde parte y se enreda la vida en la zona. La gente espera fuera de sus comercios, sentados bajo un habitual calor tropical mirando hacia la carretera. No es fácil pasear por Ngaba entre otras cosas porque el tráfico es aterrador, a cada lado de la carretera hay una zanja que hace de alcantarillado, abierta. En Kinshasa no hay recogida de basuras por lo que la gente tira todo a la calle, no hay donde depositar los residuos y lo habitual es acumularlos y después quemarlos. Esas zanjas, que en muchas ocasiones se convierten en una pasta casi solidificada de aguas negras, plásticos y basura en general desprende un olor terrible, te acostumbras, sí, pero hay que hacer un enorme sacrificio para que no se te tuerza el gesto en el primer momento.

Esa pasta, a veces líquida, a veces casi dura es un foco de infección y de mosquitos lo que aumenta las posibilidades de contraer malaria -entre otras cosas- de forma muy rápida. Es en ese ambiente dónde se desarrolla la vida comercial y social en Ngaba. Ver a un blanco ahí no es habitual, al entrar en sus tiendas y comprar, según lo locales, aumentas el caché, es una pena pensar que el blanco sigue teniendo esa influencia en la población africana.

La contaminación envuelve todo. Como no hay nada que regule las condiciones de los vehículos no importa el estado en el que se encuentren siempre y cuando caminen y cumplan su función. La mayoría de calles en Kinshasa no están pavimentadas, son de arena. Esa arena genera un polvo que se mantiene en suspensión que unido a la contaminación muchas veces convierte el aire en irrespirable.

No hay electricidad ni agua corriente. La suciedad de alrededor tiene un efecto doble ya que la población no tiene la posibilidad de asearse con asiduidad. La mayoría de la gente va en chanclas lo que hace que estén en contacto con las aguas negras y la basura de forma constante. Al no haber agua corriente las posibilidades de desprenderse de esa suciedad contraída durante el día son escasas por no decir nulas.

A pesar de todo la población actúa como si no fuera con ellos, no por dejadez es porque no les queda otro remedio. En ese mar de despropósitos hay pequeñas islas que convierten Ngaba en un lugar habitable para sus vecinos. Los niños sacan los televisores a la calle junto con las Play Stations para celebrar torneos de Pro Evolution. El que hace las uñas a las mujeres pasea advirtiendo de que se encuentra cerca con su característico ruido. Los mecánicos arreglan los destrozados coches en plena calle, los zapateros lustran el calzado. 

Ngaba está lleno de vida, de sonrisas, de ganas de vivir y es ahí donde hay que aferrarse para que no se pierda la esperanza y no se caiga en el desánimo. Es la alegría de vivir, la juventud lo que convierte a África en la esperanza de nuestro avejentado e injusto mundo.


lunes, 18 de agosto de 2014

Historias de Londres. Mateusz Mirek: “Desafortunadamente para mi vida de actor tuve una infancia feliz”



Mateusz Mirek junto a la Catedral de Saint Paul. Si visitas Londres y quieres entrar dentro de la Catedral puedes hacerlo gratis en las horas de misa.

Son las cinco de la tarde en Londres y aunque es agosto el aire sopla fresco, advirtiendo que en el norte de Europa el verano dura menos. Escogemos una cafetería cualquiera de los alrededores de Saint Paul Cathedral y aunque hay algunas costumbres británicas que nos gustan optamos por café en lugar de té. Mateusz es un joven despierto, con demasiadas inquietudes como para desarrollar su vida en un solo país. Apasionado del teatro, estudió arte dramático en su Polonia natal, la razón de trasladarse a Londres a vivir es, más o menos, la misma que ha llevado a muchísimos jóvenes europeos a mudarse a aquellos países que ofrecen mejores expectativas de vida.
“Actuar en Polonia es increíble, la gente es una apasionada del teatro”, esa es una de las principales razones por las que le gustaría volver aunque de momento encuentra Londres como un lugar dónde seguir aprendiendo “hay una inmensa cantidad de eventos culturales, teatro, musicales, y eso es algo de lo que puedo sacar mucho partido”.
Polonia es un país con una ferviente tradición católica y Mateusz es de los que acude todos los domingos a misa. Su grado de religiosidad, para aquellos que no somos creyentes, sería de muy elevado, aunque cuando explica su manera de creer muchas personas pueden encontrarlo chocante. Entraría a rezar en una mezquita sin ningún problema porque entiende que hay un solo dios, da igual cómo se llame. Cada domingo acude a Saint Paul, la Catedral de Londres, aunque ha estado en otras iglesias como la etíope de su barrio “me encantó la energía, todo el mundo cantando, la gente fue muy amable conmigo, pero no me podía concentrar, los polacos somos un poco cerrados y aquello era algo que no conocía. Me gusta venir a Saint Paul porque puedo disfrutar de la belleza arquitectónica de la Catedral”.
Decía Vila-Matas,  en esta entrevista de 2010 que “Por suerte no fui feliz del todo” (durante su infancia se refería), algo en lo que Mateusz coincide. “Para un actor es malo tener una infancia feliz, desafortunadamente yo tuve una, porque mira Marlon Brando, Marilyn Monroe, la mayoría de estrellas del cine han tenido una infancia con problemas, además en la escuela nos enseñan a que traslademos los sentimientos que hemos experimentado con anterioridad para ser más creíbles en nuestras actuaciones”.

domingo, 6 de julio de 2014

La muerte Palestina


Esta infografía de The Electronic Intifada muestra entre otras cosas como desde el año 2000 más de 1400 niños han sido asesinados a manos del ejército israelí o fuerzas de seguridad israelíes.
No es igual que cualquier otra, no merece el llanto Occidental, más bien para muchos no merece ni siquiera atención y provoca reacciones y declaraciones tan desafortunadas y desagradables como la de uno de los corresponsales de la BBC en Oriente Medio, Kevin Connolly. El periodista participaba en un programa de la BBC 4, Today, donde su presentador, John Humphrys, formulaba la siguiente cuestión: “Mucha gente fuera de Oriente Medio sin embargo, puede decir, bien, si miras la aritmética de muertes en la región, más palestinos están muertos a manos de israelíes que israelíes muertos a manos de palestinos, pero hacemos mucho más revuelo si es israelí la persona asesinada”.
John Humphrys: “Many people outside the Middle East perhaps, might say, well, if you look at the arithmetic of death in the region, more Palestinians are killed by Israelis than Israelis are killed by Palestinians, but we make a much bigger fuss if it’s Israelis who are killed.”
Kevin Connolly: “I think that’s true and that’s a difficult issue … Palestinians have been killed in the Israeli security sweeps conducted across the West Bank, as the Israeli army searched for the three boys and for clues as to what happened to them, but I think Israelis would argue that the nature of this crime – these three boys were from a religious college on the West Bank – they were just hitchhiking home for the weekend — the nature of it, the brutal abduction, the murder, the fact that the families were left for two and a half weeks not knowing the fate of the boys — there was a special kind of chilling factor, a cold blooded calculation to that crime that slightly sets it aside from the other waves of violence that we report on across the Middle East.
So it is a difficult issue and I think we can’t make those kinds of mathematical equivalences and moral equivalences between deaths in different circumstances. All we can say is, this case has profoundly shocked and outraged Israeli society and political and military reaction from Israel will be calibrated on that sense of shock and outrage.
“Creo que es verdad y que es un tema difícil… Los palestinos han sido asesinados dentro de un comportamiento de barrido de seguridad llevados a cabo en el West Bank, mientras que la armada israelí buscaba a los tres chicos y pistas sobre lo que les había pasado, creo que los israelíes podrían argumentar que la naturaleza de este crimen -estos tres chicos eran de un instituto religioso del West Bank- estaban haciendo autostop para volver a casa el fin de semana -la naturaleza de esto, el brutal secuestro, asesinato y el hecho de que se dejara a las familias durante dos semanas y media sin saber la suerte de los chicos- hubo una especie de factor espeluznante, la sangre fría de este crimen, lo aparta ligeramente de otras olas de violencia que hemos cubierto en Oriente Medio”.
“Por lo tanto, es un tema difícil y creo que no podemos hacer estos tipos de equivalencias matemáticas y morales entre muertes en diferentes circunstancias. Todo lo que podemos decir es que este caso ha provocado la indignación e impacto de la sociedad israelí y la reacción política y militar de Israel tendrá que ser calibrada con respecto a este impacto e indignación”.
Es decir, según Connolly, supuesto experto en la zona, las muertes de los adolescentes israelíes, que por supuesto son desagradables, injustificables y despreciables, son asesinatos que merecen una mención aparte debido a la sangre fría del crimen. Además justifica los bombardeos posteriores a la Franja de Gaza ya que las muertes de los adolescentes han provocado un gran impacto en la sociedad israelí y la reacción de su Gobierno debe medirse en base a esto.
Este es solo un ejemplo de cómo una muerte israelí, según la prensa y los Gobiernos Occidentales, es más desagradable que cualquier muerte palestina.
¿Cómo debería reaccionar la sociedad palestina después de esto? Esta noticia de la CNN prueba como el ejército israelí dispara a jóvenes palestinos con fuego real, provocando la muerte de dos adolescentes.
¿o después de esto? Esta noticia de El País muestra un video de +972 magazine, dónde un adolescente de nacionalidad estadounidense pero de visita a familiares en Jerusalem Este, es golpeado y maltratado por las fuerzas de seguridad israelíes.

Tariq Abu Jadair tras la brutal paliza recibida por parte de dos oficiales de las fuerzas de seguridad israelí.
Todos los días del año la población palestina es vejada, maltratada y humillada por parte del ejército y el gobierno israelí. Además todo esto bajo una ocupación ilegal que no deja de anexionarse territorios ante la frustración del pueblo palestino, que ve como vive en una cárcel al aire libre dónde parece que el Gobierno isrealí, con la connivencia de la Comunidad Internacional, realiza un experimento con humanos. Eso sí, cada año el Estado de Israel se paraliza para celebrar el día del Holocausto.

lunes, 16 de junio de 2014

Entrevista a Jose de la Cruz. “Del Ving Tsun me atrajo su simplicidad de ideas y su eficiencia”


Sus ojos observan todo, como si detrás de cada cosa hubiera algo fascinante. A Jose de la Cruz lo mueve la inquietud de aprender, siempre atento. Le apasiona lo que hace, por eso cuando habla sobre Ving Tsun, a todos le entran ganas de practicarlo. Con Jose aprendes a que es mejor ser positivo, a afrontar la vida con una actitud optimista. No hay violencia en sus palabras, solo una profunda admiración por las artes marciales, por el Lejano Oriente y por Bruce Lee. Creció en Los Majuelos, una zona de Tenerife que une la capital, Santa Cruz, con la bella ciudad de La Laguna, un área humilde de ahí su actitud. Jose forma parte de la escuela Ving Tsun Los Majuelos (su página de facebook ofrece trucos y recomendaciones habitualmente), dónde se pretende transmitir el legado de este arte de autodefensa como lo hicieron sus primeros practicantes, de generación en generación.
Pregunta: ¿En qué consiste el Ving Tsun?
Respuesta: Mucha gente piensa que el Ving Tsun es un arte marcial, pero he comprendido y me han sabido transmitir que es una herramienta de defensa, basada en ataques directos y cortar el camino del oponente lo mas rápido posible. La defensa es un ataque, donde la coordinación y velocidad son fundamentales. Condicionas al oponente constantemente, yendo varios pasos por delante de él, en cuanto a estrategia se refiere.
P: ¿Puede practicarlo cualquiera?
R: Todas las personas tienen algún hándicap, pero puedo asegurar que con pasión y trabajo se logran los objetivos. Mi ejemplo es Philipp Bayer, responsable de la asosiacón europea de VingTsun (VTKFAE) ,a la cual pertenezco, le falta una mano y hace cosas realmente increíbles.
P: ¿Cuáles son los objetivos del Ving Tsun?
R: Crear una estructura realmente buena para poder soportar fuerza y poder desarrollarla, agilidad, rapidez mental, coordinación, estrategia, mejora del sistema cardiovascular, todo esto conlleva a mejorar la autoestima…eso sí, no es para relajarte, buscas estar preparado para los peligros…si quieres simulaciones hazte actor. Otra cosa que trabajamos es el respeto y sentido del compañero.
P: ¿Tiene alguna relación estrecha con alguna otra arte marcial?
R: Tiene cierto parecido al boxeo Occidental, con diferencias notorias, ya que utilizamos agarres, patadas y condicionamos al adversario.
P: ¿Desde cuándo practicas Ving Tsun?
R: Yo conocí el Ving Tsun gracias a Wil Visser, alumno de Philipp, cuando tenía recién cumplido los 18 y tras algunas idas y venidas motivadas por la inmadurez de la edad, llevo en torno a los ocho años practicándolo. Aunque en Ving Tsun el tiempo no es tan importante como puede ser la calidad y cantidad de los entrenamientos.
P: ¿Cómo surge tu interés por el Ving Tsun?
R: Mi interés nace por Bruce Lee, que en la adolescencia fue practicante de Ving Tsun. Wong Sheun Leung( maestro de Philipp ), fue el “hermano mayor” de Bruce Lee en Hong Kong. Del Ving Tsun me atrajo su simplicidad de ideas y su tremenda eficiencia. Durante todos estos años puedo afirmar que no sufres de lesiones. La salud es importante. Otra cosa a destacar es la ausencia de grados, cinturones y demás limitaciones…ven, entrena duro y aprende.
P: ¿Dónde lo practicas?
R: Hemos creado una escuela en Los Majuelos, Tenerife, llamada Ving Tsun los Majuelos. Nos consideramos buenas personas que ante todo que nos une una misma idea…El VingTsun por las venas. Hablo en plural porque tanto Roberto Padilla como yo (que programamos las clases) hablamos de la misma idea…puro Ving Tsun.
P: ¿Hay buena aceptación por parte de la gente? Los que lo practican, ¿lo conocen de antes, o te preguntan en qué consiste para empezar a practicarlo?
R: Hay de todo, pero por lo general el ambiente es muy bueno y honesto. Al haber muchos otras ramas de VingTsun, nosotros nos consideramos una “pequeña Galia” con respecto a la forma de enseñanza. Viene gente nueva, gente que ha practicado otras artes, e incluso otros sistemas de Ving Tsun. No le negamos la enseñanza a nadie, tan solo pedimos poder entrenar para algo real y ser buen compañero. Así ganamos todos.